Los hombres de negro (M.I.B.)

El doctor Herbert Hopkins, que residía en Maine (EE.UU.) sometió a regresión hipnótica a los implicados en una abducción ovni en Septiembre de 1976, recogiendo sus testimonios en grabaciones y conservando unas monedas como prueba de los hechos para continuar investigando el tema.

Poco después, mientras se encontraba sólo en su casa una noche, recibe la llamada de un hombre que se identifica como vicepresidente de una organización ufológica para pedirle una cita para hablar de las regresiones; el doctor se muestra de acuerdo en tratar el asunto y nada más colgar ya lo tiene llamando a su puerta sin que pueda ver coche alguno delante de su casa.

El visitante es un hombre calvo, sin cejas ni pestañas, con los labios pintados en su piel pálida como la de un cadáver, viste completamente de negro salvo por la camisa blanca.

Toda su ropa está impecable y perfectamente planchada. H. Hopkins narra la experiencia sufrida por sus pacientes y al acabar, el visitante le pide que le deje una de las monedas. Éste la coge entre sus dedos y ante la mirada atenta del doctor la moneda se va haciendo cada vez más borrosa hasta desaparecer. Como le explica el visitante, jamás volverá a verla en este planeta, además le recomienda que borre las cintas y abandone las investigaciones.

Ambos continúan charlando sobre temas ufológicos, hasta que el visitante habla cada vez más despacio para terminar diciendo: “Mi energía se está agotando, debo irme”; se levanta y sale tambaleándose por la puerta. Al poco el doctor ve un destello luminoso por la ventana. Alarmado por el incidente el doctor pregunta por el extraño individuo a la organización a la que dijo pertenecer sin que nadie le conociera. Tras otro incidente sufrido por su hijo y su nuera el doctor decidió abandonar la investigación y borrar las cintas.

Son los llamados Hombres de Negro, MiB (Men in Black en inglés), que aparecieron en los años cincuenta cuando el fenómeno ovni estaba interesando al público, intentando silenciar o despistar a los que querían saber la verdad o hacer pública su experiencia. Visten con uniformes militares de alta graduación, o con trajes impecables y negros de corte anticuado pero nuevos, presentan credenciales falsas, su piel es pálida o aceitunada, se mueven solos o en grupos de tres usando en sus desplazamientos un coche negro antiguo pero nuevo. ¿Son agentes de alguna organización secreta o auténticos extraterrestres?

Hay quien defiende su existencia desde tiempos bíblicos, pero la historia moderna sitúa sus comienzos en la segunda mitad de este siglo. Albert K. Bender creó en EE.UU. una de las primeras organizaciónes ufológicas, la IFSB, que en 1953, tras veinte meses de vida ya poseía importancia internacional. En verano de ese año había hecho grandes progresos en sus investigaciones y prometió publicar en su revista para octubre la verdad sobre el fenómeno OVNI. Pero cuando ya tenía el artículo escrito recibió la visita de tres misteriosos hombres vestidos de negro que leyeron su escrito y confirmaron sus descubrimientos, pero le coaccionaron para evitar su publicación. Al poco Bender disolvía la IFSB alegando sólo que el misterio estaba desvelado pero que la verdad estaba siendo ocultada por una alta fuente. Para muchos, estos MiB venían del gobierno a raíz de la investigación del IFBS sobre una explosión en el cielo con caída de objetos metálicos en Connecticut el 19 de agosto de 1953. El gobierno USA se empezaba a encontrar molesto con las intromisiones de la organización y la dimensión que empezaba a tomar; además la IFBS estudiaba las trayectorias de los objetos para obtener las bases de origen…Tres agentes del gobierno habrían coaccionado a Bender para terminar la investigación y con la organización.

Pero para Grey Barker, uno de los colegas de Bender, el hecho era más que eso, de modo que siguió investigando encontrándose con más apariciones de estos MiB recibidas por los miembros del IFBS en Nueva Celanda y Australia.

Por otra parte, en Enero de 1953 en Washington hubo una reunión secreta a la que acudieron importantes científicos y dirigentes de la CIA, llamados por el doctor H. P. Robertson. Configuraron un comité que discutió las implicaciones de las constantes intromisiones en el espacio aéreo de los EE.UU. por parte de objetos volantes no identificados que ponían en alerta a las fuerzas de defensa. Se barajaron los riesgos de tomar una de ellas como un ataque de la URSS, o que un verdadero ataque fuera camuflado como otro incidente OVNI, se consideró también el impacto psicológico en la población que produciría el falso o cierto rumor de una invasión extraterrestre.

Se optó por investigar el tema en secreto mientras que se desacreditaban a los testigos o investigadores del tema, se silenciaba a cualquiera que pudiera hablar y se elaboraba una campaña de desinformación. La campaña dio resultado de modo que el público dejó de tomar en serio a los ufólogos; además, se introdujeron agentes de la CIA en cargos directivos de importantes organizaciones ufológicas (NICAP y APRO) para conducir las investigaciones por caminos equivocados y mantenerlos bajo control.

De acuerdo con esto, los famosos MiB podrían ser estrafalarios agentes del gobierno encargados de silenciar testigos a la vez que desacreditarlos al describir sus extrañas visitas. Sin embargo lo cierto es que la cantidad de casos también alarmó a los altos cargos del pentágono, el coronel George P. Freeman, portavoz del Pentágono, reconoció en febrero de 1967 que: “…hombres misteriosos con uniformes de las fuerzas aéreas o luciendo credenciales de agencias gubernamentales, han venido silenciando a testigos de OVNIs”. Reconoció también haber investigado numerosos casos sin poder identificar o atrapar a los autores, que estaban cometiendo un delito federal al asumir cargos que no poseían.

Lo cierto es que estos MiB existen y su finalidad es la de mantener oculto el fenómeno OVNI, aunque su procedencia y propósito último se hallen ocultos. Para muchos pertenecen a una organización secreta regida por un grupo selecto.

Sin embargo, lo extraño de su aspecto y modo de actuar hace pensar que puedan ser realmente parte del fenómeno extraterrestre. Las personas que han recibido sus visitas siempre se han mostrado extrañamente relajadas ante su presencia a pesar de lo raro de su aspecto, sólo recuerdan el aspecto general del MiB sin poder entrar en detalles, la única vez que se fotografió uno su cara salió en negro. La manera de presionar a sus víctimas nunca es directa, se les convence de que lo que vieron eran otra cosa, que estaban ebrios o que quizás no le convendría hacerlo público. Para ello usan “trucos” como cambiar el color de sus ojos o los rasgos faciales, hacer desaparecer objetos o abrir y cerrar puertas sin tocarlas. Otras veces se contentan con aparecer en una oficina reteniendo a sus ocupantes durante un tiempo para luego irse por donde vinieron sin más.

Quizás sean agentes del gobierno que se comportan de manera estudiadamente extraña, o quizás agentes extraterrestres, en ambos casos encargados de silenciar testigos, pero, ¿con que fin?

Jaime Padilla Ruiz

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Publicado por en 19 septiembre, 2010. Archivado en Conspiraciones,Destacado,Objetos no identificados,Ovnis. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0. You can leave a response or trackback to this entry

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